miércoles, 14 de noviembre de 2012


LAGUNAS ESTEPARIAS DE LA HOYA DE BAZA

Un importante valor de nuestro rico patrimonio natural

Texto y Fotos de Agustín Orduña y José Ángel Rodríguez*


En la primavera del año 2010, adquirió cierta notoriedad, la formación  de una importante lámina de agua, que ocupaba una extensión superior a las 10 hectáreas en las inmediaciones de la carretera local que une Baza y Benamaurel, en un punto intermedio entre el núcleo de población de El Baíco y el Río de Baza, en el paraje ilustrativamente conocido como La Laguna, en alusión a sus características naturales y pretérita presencia de agua en el lugar. Este fenómeno, llamó la atención particularmente por la presencia  de una numerosa colonia de aves acuáticas que se habían establecido en el lugar, con especies limícolas como archibebes, andarríos, chorlitejos chicos, aunque la más abundantes eran las cigüeñuelas (Himantopus himantopus), pero entre todas destacó la excepcional presencia en el lugar de flamencos comunes (Phoenicopterus roseus) que en paso migratorio escogieron esta laguna salina para descansar.


Flamencos fotografiados en la primavera del año 2010 en el Humedal del Baíco

En un principio se pensaba que el agua se había acumulado de este modo por las excepcionales lluvias de ese año, particularmente en el invierno 2009/2010, que sin ser excepcional, fue muy lluvioso. Pero el seguimiento de su evolución tras una serie de trabajos de campo, puso de manifiesto un dato muy relevante como era el de que el aporte de sus aguas no estaba condicionado por el agua de lluvia, sino que el agua manaba de forma natural en todo este paraje a lo largo de todo el año, aunque en mayor medida durante el invierno-primavera, y el agua que aquí nacía de modo natural y que presentaba una moderada cantidad de sal, por lo que no era apta para el riego, estaba siendo extraída ilegalmente mediante sangradores para que no se formaran las lagunas que históricamente habían dado nombre al paraje. Pudiendo comprobarse en el seguimiento que se hizo del recorrido de estos sangradores o canales de evacuación de las aguas que nacían allí naturalmente, que este agua estaba siendo irregularmente vertida al Río de Baza, mediante unos zanjones de grandes dimensiones interconectados entre sí que finalmente desembocaban al Río de Baza, por las inmediaciones del paraje conocido como Cuevas del Rey, donde evacua un caudal estimado en torno a 1.000 litros/segundo.


Zanjón de drenaje a la altura de las Cuevas del Rey, en un punto próximo a su desagüe al Río de Baza y en el que es apreciable la cantidad de agua que lleva.

Vídeo sobre el reportaje emitido en el programa Tierras Altas de Canal Sur-2 TV sobre esta problemática el 9 de marzo de 2011 y que conserva plena actualidad:
PUEDE VISIONARSE EN EL SIGUIENTE ENLACE:
https://www.facebook.com/video/video.php?v=156090514448658&comments&ref=mf



Los trabajos de campo que en los meses posteriores se llevaron a cabo, pusieron de manifiesto como nos encontrábamos ante un humedal de más extensión e importancia de la que podíamos imaginarnos hasta la fecha y lo que era más importante, el conjunto del humedal se mantenía vivo, con gran vitalidad y una enorme capacidad de carga y recuperación natural, sin que hubiera podido ser eliminado, pese a los numerosos intentos de desecación que se han venido produciendo sobre el mismo y su entorno en los últimos 30 años, aunque sí habían eliminado de un modo definitivo algunas de sus históricas y tradicionales zonas.

En la información que entonces se pudo recopilar, con algunos testimonios de antiguos vecinos de la zona, que fueron muy valiosos para nosotros para poder reconstruir la reciente historia de este lugar, entre los que destacamos, por cuanto nos ha aportado y ayudado a su mejor conocimiento, el de Gregorio Martínez Moreno, pudimos llegar a conocer como toda la zona de este paraje, a principios del pasado siglo, era mayoritariamente inundable, contando con una lámina de agua más o menos permanente durante todo el año. Su extensión a principios del S. XIX podía estar en torno a las 200-500 has, o ser incluso notoriamente superior. Fue a principios de pasado siglo cuando se llevó a cabo el primer intento histórico, y del que se tenga conocimiento, de desecación de la zona, que se consideraba en aquel entonces un foco insalubre y sin valor agrícola alguno, para lo que se utilizó la ayuda de bueyes de tiro que vinieron desde el norte de España en tren, y con los que se abrieron las primeras zanjas de drenaje dejando reducido el humedal aproximadamente a la mitad de su originaria extensión, levantándose de forma artificial el nivel del suelo y llegando a construirse algunos cortijos dentro de lo que era la originaria zona lagunar, la que quedó muy mermada en su originaria configuración de forma que en el conjunto de la zona quedaron 3 lagunas, una que se emplazaba en la parte más superior del paraje (la zona más próxima al Baíco, en las inmediaciones del lugar por el que en la actualidad discurre el Canal de Jabalcón), que era la de mayor extensión y ocupaba unas 30 has. de zona de inundación y encharcamiento y que era conocida como la Laguna Grande, otra que se emplazaba en una cota ligeramente inferior, en dirección al Río de Baza, que tenía una extensión en torno a las 10 has. y que era conocida como la Laguna Chica y otra localizada en un plano más bajo con respecto a las dos anteriores, más próxima aún a la zona del Río de Baza y que se conocía como La Lagunilla, con unas 2 has de zona inundable y que era la de mayor estacionalidad.

Lo que pasó a ser conocido como Humedal del Baíco, coincidía con la localización que tuvo la llamada Laguna Chica, habiendo desaparecido de forma definitiva la Lagunilla, mientras que toda la zona de la Laguna Grande está actualmente llena de zanjas de drenaje o  sangradores, por los que mana el agua de forma abundante a lo largo de todo el año lo que impide que se forme una lámina de agua en el lugar, habiendo quedado en la zona un Criptohumedal salino (1) en la que denomina una vegetación halófila de un alto valor botánico, con muchos elementos endémicos.

Trabajos posteriores en otros enclaves de la Hoya de Baza, cuya localización por ahora no vamos a desvelar, y que nos han sido de particular utilidad al no estar evacuándose de los mismos de forma artificial el agua, como se está haciendo en todo el conjunto lagunar del llamado Humedal del Baíco, lo que nos ha permitido conocer su dinámica natural y evolución a lo largo del año, han puesto de manifiesto como la vitalidad de estos lugares es tal que incluso en años muy secos, como ha sido el invierno 2011 y el invierno-primavera de 2012, se han seguido formando lagunas salinas de forma natural, con acumulación de hasta 2,50 metros de altura en el agua en la etapa húmeda.

En una de estas lagunas hemos llevado a cabo un intenso y riguroso trabajo de catalogación y documentación fotográfica de todas las especies de vertebrados presentes en este lugar. Para nuestra sorpresa, la ­­­vida que hemos podido catalogar en este lugar, hasta ahora en una lista que sigue abierta, era inimaginable hace poco tiempo. Habiéndonos visto sorprendidos ante las singularidades, vida y vitalidad de estos lugares, que bien pueden merecer su urgente protección y puesta en valor.
ACCESO AL TEXTO COMPLETO DEL REPORTAJE:

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