lunes, 19 de marzo de 2012


PICOGORDO (Coccothraustes coccothraustes)
El ave con más fuerza en su pico


Vista frontal de un macho de picogordo
El picogordo es el mayor de los fringílidos españoles. El nombre popular de esta ave (picogordo) hace alusión al potente pico con el que está dotado y que destaca en el aspecto anatómico del ave en comparación con el tamaño de su cabeza. Ningún otro pequeño pájaro de la avifauna europea tiene una estructura tan compacta y robusta como el picogordo. A ello contribuyen la cabeza muy grande, el fuerte y cónico pico y la cola corta. El cuello es también extraordinariamente grueso y le da al volar una extraña apariencia, como si el pájaro dispusiera de unas alas desproporcionadamente cortas para un cuerpo tan grueso y una cabeza tan voluminosa.

Vista de espaldas de un macho de Picogordo

DIMORFISMO SEXUAL
El picogordo es un ave que presenta un  acusado dimorfismo sexual, esto es distinta variación en el color del plumaje de los machos y las hembras. Así mientras los primeros tienen unos colores más vivos, los de las hembras son más apagados y los tonos dominantes más claros. En ellas es también acusadamente más pálido y grisáceo todo el plumaje, sobre todo en la cara y partes inferiores. También la mancha negra de delante y alrededor de los ojos queda muy pequeña y no sube por el borde superior del pico como en los machos. Esto es particularmente apreciable cuando se presentan juntos un ejemplar de uno y otro sexo:


Pero no sólo en el plumaje podemos encontrar diferencias entre los machos y hembras de picogordo. También podemos diferenciar los sexos conociendo otras sutiles diferencias, como es el color del pico, el que varía su coloración a lo largo del año, de modo que en la primavera los machos lo tienen azul metálico como pavonado, muy brillante y con el extremo negruzco y la base de la mandíbula inferior amarilla. A partir del otoño se vuelve amarillento y este color persiste hasta los últimos días de febrero o primeros de marzo. La intensidad del azul es variable individualmente y también depende de la época del año. En marzo comienza a cubrirse el amarillo con manchas azules y tres semanas después la coloración se ha completado. Las hembras tienen el pico de un color más oscuro y es más reducida la superficie azulada del pico.

EL COLORIDO DE LOS JUVENILES

Dos ejemplares juveniles de Picogordo, fotografiados en sus primeros vuelos, en los que se aprecia los tonos amarillentos de que carecen los adultos, así como el plumaje moteado en la espalda, y particularmente en el pecho

Los jóvenes de picogordo también presentas diferencias de plumaje muy apreciables con respecto a los adultos. De modo que los juveniles son muy amarillentos en la cabeza, garganta y pecho, al tiempo que carecen del babero negro en el mentón y parte superior de la garganta.  Su plumaje de  espalda, y particularmente en el pecho, cuenta con un moteado muy característico, que va a ir desapareciendo con los meses, hasta adquirir la tonalidad uniforme de los adultos.

Macho adulto de Picogordo aplacando su sed

¡¡TODO UN PRODIGIO DE NUESTRA NATURALEZA!!
El picogordo es un poderoso pájaro que, en función de una alimentación, basada de forma fundamental en semillas duras, ha desarrollado una extraordinaria musculatura en el cráneo para el movimiento de las mandíbulas. Dos unidades de músculos actúan a la vez: una desde encima y detrás del cráneo y la otra alrededor de la región orbital. Esta gran masa muscular es la que ocasiona el considerable tamaño de la cabeza del pájaro. Los huesos de las cerezas y aceitunas son partidos con relativa facilidad. La rotura de un hueso de cereza, aun haciéndolo por la sutura de las dos cáscaras, supone la aplicación de un esfuerzo equivalente a una carga de 30-47,5 Kg. Los huesos de las aceitunas necesitan un esfuerzo mucho mayor. En las pruebas realizadas, no menos de 53-80 kg. de carga serían necesarios, para partir los huesos de aceituna, como hace el picogordo con la sola ayuda de su pico. 

Si consideramos que el picogordo tan solo pesa unos 55 gramos, nos daremos idea del esfuerzo que realiza comparándolo con un hombre medio de 75 Kgs., y que en el equivalente de uno y otro supondría que el hombre tendría que efectuar una presión de nada más y nada menos que 7.000 Kgs., impensable para cualquier ser humano.

Hembra de Picogordo bebiendo agua en un manantial

Jürgen Nicolai (Curiosidades ornitológicas, 1998) nos describe con gran detalle como llega el picogordo a efectuar estas proezas, para ello cuenta que su enorme pico presenta un complejo relieve platino con una formación a modo de yunque y transversalmente estriada, que funciona como contrapartida de la presión trituradora ejercida por la mandíbula inferior sobre el hueso de la fruta que tritura. Para ello coge el hueso entero con su pico, y lo aprieta de forma que la pulpa que lo rodea sale expulsada lateralmente y valiéndose de su lengua orienta el hueso de modo que la sutura que lo cierra queda abajo, momento en el que sirviéndose de sus poderosos músculos maxilares ejerce una considerable presión  hasta romperlo de una forma aparentemente fácil y sencilla.

Grupo de machos de Picogordo bebiendo agua en un manantial

Los picogordos son aves recelosas y difíciles de ver, que ante el menor peligro o ruido huyen con gran rapidez para esconderse. Siempre están en alerta ante posibles depredadores. Normalmente viven en parejas durante la primavera y a partir de julio se le ve en pequeños bandos que casi siempre son grupos familiares formados por no más de cinco-nueve pájaros. Siendo posible encontrarla a final de verano y principios de otoño en pequeños grupos organizados, que se reparten las tareas. Así mientras unos beben agua, otros se entregan a vigilar, dirigiendo la mirada a lugares y ángulos diferentes, escena que reproducimos en la última de las imágenes que ilustran este reportaje. 


© José Ángel  Rodríguez
ENLACE EXTERNO RECOMENDADO:

FICHA TÉCNICA DEL PICO GORDO EN LA REVISTA DIGITAL SIERRA DE BAZA:

https://sierradebaza.org/fichas-tecnicas/fichas-de-fauna/fichas-aves/aves-p-a-z/picogordo-coccothraustes-coccothraustes


sábado, 3 de marzo de 2012


LA CARRACA (Coracias garrulus) AVE DEL AÑO 2012

Ejemplar adulto de Carraca en la Hoya de Baza (Granada)
La Sociedad Española de Ornitología (SEO/Birlife) ha elegido a la Carraca (Coracias garrulus) como ave del año 2012. El descenso de sus poblaciones, alrededor de un 40 por ciento en los últimos 15 años, y las amenazas a los hábitats ocupados por esta especie la han llevado a estar incluida en la categoría de “vulnerable” en el Libro Rojo de las Aves de España. Hasta el punto de que se estima que actualmente solo quedan entre 2.000 y 6.000 parejas de carracas en toda la geografía española.Los cambios en los usos del suelo y el aumento de los plaguicidas han puesto en peligro la supervivencia de las carracas ya que, además de aumentar el riesgo de intoxicación por la ingesta de contaminantes químicos, también han disminuido las poblaciones de sus presas potenciales. Por todo ello, la SEO ha querido llamar la atención sobre esta especie, y a lo largo del año realizará diferentes actividades orientadas a la sensibilización y conservación de la misma, como el seguimiento por satélite, censos y talleres divulgativos.

Vista frontal de una Carraca, en la que se aprecia sus bello plumaje azul turquesa y tornos verdosos.

Su hábitat está asociado a zonas de escasa vegetación, terrenos adehesados y de campiña. Suele elegir zonas donde hay árboles dispersos que le permitan anidar pero que a la vez ofrezcan un suelo donde poder localizar a sus presas con facilidad. No se le suele ver a grandes altitudes, ni tampoco cerca del nivel del mar. Se sitúa entre el nivel del mar y los 900 metros de altitud, en zonas de estepas cerealistas.

En el visionado de esta ave, son apreciables sus vivos y llamativos colores, en los que destaca el color azul turquesa de sus alas y cabeza, de donde toma el nombre popular de "Azulón" como es conocida también en muchos lugares; mientras que tiene la zona dorsal (espalda y plumas escapulares)  de color marrón, o castaño-rojizo, como se aprecia en la siguiente imagen:


Vista dorsal de una Carraca en la que se aprecia el característico color marrón de su plumaje

Sus patas son de color anaranjado y sus ojos de un color castaño oscuro que aparecen cruzados por una raya longitudinal, de color más negruazco que partiendo de la base del pico atravisa los ojos y continúa unos milímetros hacia atrás. El pico es largo y potente, ligeramente ganchudo, y de un característico color negro, como es apreciable en este primer plano del ave:

Detalle de la cabeza de una Carraca

Sin duda alguna el color de este pájaro es lo más llamativo, dado que no hay otra especie que se le parezca. Esto puede facilitar su localización. La cola es larga y cuadrada. Al volar pueden apreciarse las diferentes tonalidades de azul que tiene su plumaje, y los tonos marrones de la parte superior del cuerpo, haciendo de su cuerpo un verdadero arco iris en vuelo.

Secuencia recreada del vuelo real de una Carraca y que se ha formado con 3 imágenes tomadas en ráfaga en un momento de su vuelo.

La Carraca visita la Península Ibérica en la época estival, donde es una especie nidificante que efectúa una sola puesta entre mayo y junio, de 4 a 7 huevos que coloca en taludes arcillosos y arenosos o en el hueco de árboles, también usa antiguas construcciones humanas, aunque excepcionalmente puede utilizar nidos usados de córvidos, como Urracas. Los huevos son de color blanco, muy brillantes, sin manchas ni puntos, y de aspecto esférico y son depositados en el suelo, sin nada que los proteja.  Los huevos son incubados por ambos progenitores, que se alternan en esta tarea, durante 17-19 días, durante los que tampoco se límpian los excrementos del nido, por lo que la suciedad es muy llamativa en esta ave, que contracta especialmente con la inmaculada belleza que exhiben los adultos en su plumaje. Los polluelos son alimentados durante 25-30 días, hasta su primer vuelo, aunque durante esta primera etapa de su vida continuan los cuidados de los progenitores.

La especie habita en zonas esteparias, en las proximidades de cultivos tradicionales y en sotos fluviales, y su principal alimento es a base de insectos, aun cuando también puede incluir en su dieta otros animales como reptiles o incluso algún roedor, todo lo que le hace ser un excelente elemento natural de control de plagas. Para su caza utiliza, un posadero aislado en el que se emplaza y cuando detecta la presencia bajo ella de una presa, gracias a su excepcional vista, lanza un rápido ataque en picado, regresando a los pocos segundos con la presa al mismo lugar, donde la consume.
Carraca comiéndose un gran escarabajo. El ejemplar de la imagen se lo tragó entero.
Su nombre popular, Carraca, se debe al ruidoso reclamo que emite, similar al sonido de las carracas de madera ("rac-rac-rac") y que se empieza a escuchar en España, ya avanzada la primavera, cuando las aves regresan de sus cuarteles de invierno, en el África subsahariana. En inglés se denomina a estas aves "roller" por los gritos y piruetas tan llamativas que describen durante el cortejo sexual,.

Carraca cantando en su posadero con las últimas luces de la jornada.

La Carraca europea, se se suele describir como un ave grande y robusta con una longitud de 25 a 37 centímetros, con una envergadura en torno a los 65 centímetros, un peso en torno a los 150-200 gramos, dotada con un pico potente, adaptado a capturar sus presas en el suelo, con patas cortas y cola relativamente larga y  aspecto rectangular cuando está posada.


Vive con SEO/BirdLife la asombrosa migración de la carraca

  • Gracias al marcado de varios adultos con emisor satélite esta primavera, SEO/BirdLife desvela las rutas migratorias de las carracas
  • El marcado forma parte del programa Migra, La Migración de las Aves, que desarrolla SEO/BirdLife desde 2011, con la colaboración de la Fundación Iberdrola

Las nuevas tecnologías de seguimiento remoto de aves permiten, por primera vez en el mundo, seguir las carracas a tiempo real en su viaje por África y descubrir sus zonas de invernada, hasta ahora totalmente desconocidas.

Cuatro ejemplares fueron marcados esta primavera en sus zonas de cría (Madrid, Granada, Ciudad Real y Lleida) con un emisor satélite de tan solo5 gramosde peso, con el objetivo de desvelarnos sus viajes migratorios y zonas de invernada, hasta ahora totalmente desconocidos. Gracias a esta novedosa tecnología se puede conocer la posición de cada individuo diariamente y hacerla disponible vía Internet.

Por vez primera se dispone de información sobre el misterioso viaje migratorio de esta vistosa especie de color azul y sonoro reclamo que le da nombre. La población española de carraca ha disminuido enormemente en los últimos años, por lo que conocer cuáles son sus áreas de invernada y rutas migratorias es un paso fundamental para precisar mejor las causas de la disminución de su población, poder solucionar sus amenazas y contribuir a su conservación.
 Más información en:




José Ángel Rodríguez
Presidente de la Asociación PROYECTO SIERRA DE BAZA
Socio de la SEO/Birlife



ENLACE EXTERNO RECOMENDADO:

FICHA TÉCNICA DE LA CARRACA EUROPEA EN LA REVISTA DIGITAL SIERRA DE BAZA:

https://sierradebaza.org/fichas-tecnicas/fichas-de-fauna/fichas-aves/aves-c-e/carraca-coracias-garrulus





miércoles, 28 de diciembre de 2011

CURIOSIDADES DE LA NATURALEZA: MUTUALISMO VEGETAL Y ANIMAL EN OTOÑO

Hembra de colirrojo real comiendo frutos otoñales


El otoño es una estación meteorológica que nos trae el cambio de color de las hojas de los árboles y también el colorido de los frutos otoñales a nuestros campos y montes, lo que es muy bien aprovechado por un gran número de aves frugívoras, las que se alimentan de los frutos, por lo que en estas fechas todos estos árboles y arbustos reciben la incesante visita de un gran número de aves que encuentran en los mismos su alimento principal, el que además le va a reportar las calorías necesarias para soportar los rigores invernales que se avecinan.


Piquituerto, junto a unos frutos otoñales del rosal silvestre.

Recientes estudios sobre este tema han puesto de manifiesto como las interacciones planta-animal que las consume, pueden tener efectos negativos, neutros o positivos sobre el potencial reproductivo de una planta, dependiendo de la sobrevivencia de las semillas durante y después del consumo de los frutos. Así se ha dicho que el efecto es positivo cuando el agente dispersante, luego de ingerir los frutos, tras satisface en parte sus requerimientos de energía y nutrientes a través del consumo de frutos, transporta y deposita las semillas intactas en un lugar propicio para la germinación y sobrevivencia de plántulas. Mientras que se estima que los efectos son negativos para la planta cuando el ave o animal los consume y los destruye en su alimentación, sin posibilidad de que se reproduzca.

Es una auténtica simbiosis la que se vive estos días de otoño en nuestros bosques y montes, en la que un gran número de árboles y plantas dependen de aves y mamíferos mutualistas para la dispersión de las semillas que encierran sus frutos otoñales. Tarea que es realizada principalmente por las aves, que ingieren los frutos carnosos para alimentarse y posteriormente defecan o regurgitan las semillas en forma intacta, pudiendo dar lugar a que se reproduzca la planta, en ocasiones en lugares muy alejados del lugar donde fueron consumidas por el ave, lo que es denominado "mutualismo de dispersión".

Aunque se suele hablar de aves frugívoras, para referirse a aquellas cuya dieta consistente en frutas. En realidad, son muy pocas las aves que son frugívoras estrictas, ya que esta clase de alimento es muy pobre en proteínas, por lo que deben compensar y adicionar su dieta consumiendo insectos y semillas de leguminosas o cereales. Estas aves consumen los frutos de las angiospermas (árboles de fruto carnoso), cuyos frutos están especialmente diseñados para que los seres vivos, en especial las aves lo consuman, y sirvan para la dispersión de las semillas. Así, las aves frugívoras cumplen un importante rol en esta tarea. Muchos vegetales producen sustancias químicas secundarias, que cumplen la función de darle mal sabor o ser venenosas para así evitar la predación, de modo que muchos de estos frutos no sólo tienen mal sabor para el ser humano, sino que pueden ser mortal para el mismo como ocurre con el muérdago (Viscum album), el que sin embargo, es consumido y tolerado por las aves, particularmente los zorzales, lo que ha llevado a algunos autores a considerar que estos frutos fueron específicamente diseñados para que las aves sean las dispersoras de estos vegetales.

Muérdago, parasitando un pino, con sus característicos frutos blancos
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En la escena que reproducimos, en la portada de esta reseña, tomada en el Parque Natural Sierra de Baza, en uno de los hides fijos que tiene acondicionados en este territorio la Asociación PROYECTO SIERRA DE BAZA al final de este verano, ya en las puertas del otoño, el pasado 18 de septiembre de 2011, se reproduce el momento en que una hembra de Colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus) se ha posado en las ramas de un Majuelo o Majoleto también conocido como Espino albar (Crataegus monogyna) para alimentarse y comer sus frutos, lo que se plasma en la imagen que ilustra este comentario, en un proceso de simbiosis o mutualismo entre el reino vegetal y el animal.

© José Ángel Rodríguez

martes, 29 de noviembre de 2011

CURIOSIDADES DE LA NATURALEZA:
EL SUEÑO INVERNAL DE LOS ÁRBOLES


(Abedules (de color amarillo y el tronco blanco) y cerezos silvestres (rojos) destacan entre el follaje de los pinos en otoño.


En el otoño, podemos asistir  a uno de los espectáculos más maravillosos que nos depara la naturaleza y comprobar como muchos de sus árboles, los llamados caducifolios, cambian el  color de sus hojas y se visten de colores, para terminar de caer sus hojas en las semanas siguientes. Pero si prestamos un poco de atención podremos comprobar que esto no es exclusivo de los árboles y también otros vegetales entran una especie de letargo o sueño invernal, y nuestra pregunta es ¿por qué ocurre esto? La respuesta, anticipamos, es muy sencilla, aunque vamos a profundizar en ella: como peculiar forma de adaptación al entorno para superar los rigores del invierno ¡¡PARA SOBREVIVIR!!

En las cumbres de las montañas, en los áridos altiplanos, en la tundra... las temperaturas pueden ser inferiores a 0º C en algunas épocas del año. Cuando bajan las temperaturas, el agua que hay en las células de la planta se convierte rápidamente en cristales de hielo que con el aumento de volumen pueden destruir las células Si a esto unimos que las plantas no pueden desplazarse, y además su metabolismo cuenta con muy pocas alternativas para mantener el control de la temperatura corporal, nos da idea del importante reto al que los vegetales tienen que enfrentarse para superar el invierno, de lo que vamos a ocuparnos en estos breves apuntes, los que pretenden llamar la atención sobre este comportamiento de estos seres vivos que nos suele pasar desapercibido y que resulta muy curioso.



En las imágenes aparecen hojas de álamo temblón (Populus tremula, las de color más rojizo; de álamo negro (Populus nigra) de color amarillento y forma acorazonada, de álamo cano (Populus canescens), además de hojas de otras especies de ribera como sauces (Salix sps).

No solo los animales adaptan sus ciclos de vida a las condiciones que les rodean y afectan, sino que las plantan también lo hacen y de muy diferentes formas, también para aprovechar al máximo sus energías, para poder sobrevivir, el fin que dirige todas estas conductas. Así la permanencia prolongada del manto de nieve puede ser un factor importantísimo para numerosas plantas y también para numerosos tipos de vegetales de la montaña. El manto de nieve ejerce un factor determinante por varias causas, por ejemplo en la alta montaña, donde suele estar cubierta la superficie del suelo por la nieve, la capa de nieve supone una limitación de luz, que puede prolongarse durante mucho tiempo, pero también es un aislante excelente y bajo la nieve la temperatura se mantiene benigna y constante. Guido Moggi cuenta como experimentos llevados a cabo en un lugar en el que la temperatura del aire se situaba alrededor de los -17º C debajo del manto de nieve que tenía un grosor de 50 cms. daba como resultado -1º C, lo que suponía una diferencia en tan solo 50 cms. de +16º C. En estos lugares pueden subsistir muchos vegetales, los que sí tienen que adaptarse al peso de la nieve que tienen que soportar, por lo que suelen adquirir formas rastreras como es el caso de la sabina rastrera o el enebro rastrero, propios de lugares como las zonas de alta montaña de los pinares bacenses (Sierra de Baza, en la provincia de Granada).



Piornos en la alta montaña bética, con su característica forma almohadillada. En la imagen Piorno de crucecita (Vella spinosa)

Los piornos, plantas arbustivas propias de la alta montaña, adquieren una forma hemisférica y almohadillada para protegerse de los fuertes vientos que azotan las cumbres en las que vive y particularmente superar los rigores del invierno, en cuanto que entre sus hojas superiores quedan entrelazadas las gotas de hielo y nieve que forma un iglú natural que los aísla de los rigores climáticos.

Plantas bulbosas


Flor del endémico Narciso de Sierra Nevada (Narcissus nevadensis), una especie protegida
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Otras plantas como los tulipanes, crocus o narcisos pasan el invierno bajo tierra en forma de bulbo (donde han almacenado alimentos), tomando nutrientes de ellos hasta la primavera en que la temperatura sube y le permite desarrollar hojas con las que se alimenta y pierde nuevamente al llegar la estación fría, repitiéndose el ciclo año a año .
La adaptación de las coníferas al frío


Pinos silvestres en la zona de alta montaña del Parque Natural Sierra de Baza

Las coníferas, como los pinos, están también adaptadas al invierno y sus hojas han adquirido formas alargadas y estrecha (en aguja) que además cuentan con un a capa endurecida que las recubre y protege de los rigores climáticos. Además, las hojas suelen ser de un color verde más oscuro (puede llegar a ser casi negro) como ocurre con el pino negro (Pinus uncinata) la especie de pino que vive a más altitud, para absorber más calor del Sol.

Las vellosidades que presentan algunas plantas de la alta montaña y también de las regiones árticas, funcionan como ‘trampas’ de calor, de modo que capturan con sus vellosidades las gotas de hielo que forman una película que las aísla del exterior y que impiden que la planta se congele durante el frío invierno.

Los árboles caducifolios

En la imagen se ha captado el momento del pequeño viaje de las hojas otoñales de unos álamos negros (Populus Nigra), desde sus altas ramas hasta el suelo, en una tarde ventosa.

Aun cuando el caso más significativo y que más nos llama la atención es el de los árboles de hoja caduca que pierden todas las hojas en invierno, para evitar que estas se hielen han diseñado la caída otoñal de las hojas, que constituye una adaptación a la estación fría, entrando los árboles en un letargo, lo que poéticamente ha sido definido como un sueño de los árboles y que coincide con el fenómeno biológico conocido como dormancia (1) o dormición. Pero esto, por sí solo, no justifica la presencia de caducifolios o planocaducifolios, como también se les llama, en un territorio, en cuanto que solo la presencia de veranos relativamente húmedos y suelos profundos con elevada capacidad de retención de la humedad explica la presencia de estos árboles en un territorio, toda vez que es durante este período previo cuando el árbol tienen que acumular los nutrientes y energía para vivir todo el año.



Álamo negro, con sus hojas ausentes, en una jornada invernal, recibiendo la luz dorada de una puesta de sol

La llegada del invierno y el desarrollo de protección en las yemas constituyen un eficaz sistema para paliar los efectos del frío invernal evitando las pérdidas de agua en las épocas desfavorables. Pero ello exige como contrapartida un hábitat muy favorable en el que poder completar con rapidez todo el ciclo vegetativo durante la época de primavera-verano, compensando el desarrollo energético que implica la pérdida y regeneración de las hojas todos los años. Es la forma más perfecta de sobrevivir al invierno: durmiendo.

 
© José Ángel  Rodríguez
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(1) Dormancia. Término que se utiliza para definir la estrategia biológica utilizada por muchos seres vivos (animales y vegetales) para sobrevivir, controlando sus funciones vitales, cuando las condiciones climáticas o de alimentos no son aptas para sobrevivir y adoptan estos mecanismos naturales para no morir, aun cuando para ello tengan que suspender o reducir drásticamente, de un modo temporal, algunas actividades metabólicas, permitiendo que el organismo conserve energía para seguir con vida.

martes, 1 de noviembre de 2011


CURIOSIDADES ECOLÓGICAS:
LOS SONIDOS DEL MUNDO ANIMAL

Zarcero común (Hippolais polyglotta) cantando. Se trata de un excelente imitador de los sonidos de otras aves, hábito al que alude su nombre latino: polyglotta

En la década de los años sesenta del pasado siglo se publicó un libro que tuvo gran repercusión internacional del que era autora la bióloga Rachel Carson, su título era “LA PRIMAVERA SILENCIOSA”, su mensaje central era el vaticino de una primavera sin el canto de los pájaros, lo que la autora preveía podía ocurrir en muchos lugares de nuestro planeta, particularmente en los más humanizados y sobrepoblados, si no se tomaba una concienciación activa de la necesidad de poner freno al desarrollismo agrícola con la imparable implantación de monocultivos, destrucción de setos, sotos o riberas, así como, particularmente, por el masivo e incontrolado uso de plaguicidas y pesticidas.


Pareja de jilgueros (Carduelis carduelis) una de nuestras más bellas aves cantoras.

Ahora que han pasado cincuenta años de aquel mensaje podemos hacer balance y constatar como si bien la primavera no es silenciosa y afortunadamente sigue presente en nuestros montes y campos el sonido de nuestros pájaros, anfibios, insectos o mamíferos, gracias principalmente a que en los últimos años se ha tomado una conciencia generalizada de defensa y respeto por nuestra biodiversidad y la gestión agrícola sostenible, SÍ HAY MENOS PÁJAROS QUE HACE UNAS DÉCADAS, debido principalmente, a que cada vez tienen las especies animales menos lugares adecuados para reproducir y vivir en libertad, al tiempo que los monocultivos o las prácticas agrícolas poco tolerantes con las especies animales como los invernaderos, cada vez están más extendidos en muchos territorios, habiendo reducido las posibilidades de coexistencia de estos cultivos con nuestro mundo animal.


Macho de Pinzón vulgar  (Fringililla coelebs) la más abundante de las aves cantoras.

No estamos, por tanto, ante una primavera silenciosa, en cuanto que afortunadamente podemos seguir sintiendo y percibiendo los sonidos de comunicación de las especies animales, aunque lo es con menor intensidad que hace unas décadas y esto los que ya tenemos algunos años a nuestras espaldas y hemos estado en contacto con el mundo natural, lo hemos podido constatar en primera persona. De aquí nuestra llamada para que las prácticas agrícolas irrespetuosas con la conservación del patrimonio natural, se dejen de una vez por todas, y por el contrario se favorezcan prácticas que permitan la coexistencia pacífica con las especies animales, para ello son imprescindibles medidas como las de favorecer la presencia de setos, de sotos, de riberas bien conservadas y de islas de árboles y arbustos dentro de los campos de cultivo que permitan la presencia de nuestros pájaros. Ellos nos lo agradecerán con algunos servicios impagables como el control de plagas e insectos dañinos o el de los roedores.

© José Ángel Rodríguez

viernes, 5 de agosto de 2011

MOSQUITERO PAPIALBO (Phylloscopus bonelli).

No es fácil la identificación de las diferentes especies de mosquiteros dentro de este género, si bien es esta especie, el Mosquitero papialbo (Phylloscopus bonelli) el que puede presentarnos una identificación de campo más segura al ser característico de esta especie el color blanco sedoso que presenta en el plumaje del pecho y parte inferior, lo que va a ser aún más apreciable en la vista frontal que también publicamos de este ave. De modo que si bien algunos otros mosquiteros tienen la parte inferior más o menos blanca, ninguno presenta un color blanco tan puro y con aspecto algodonoso tan manifiesto como el M. papialbo.


Mosquitero papialbo, vista frontal, en la que es apreciable perefctamente el plumaje de aspecto algodonoso que cubre el pecho de forma característica.
PUEDE AMPLIARSE INFORMAICÓN SOBRE OTRAS ESPECIES DE MOSQUITEROS:

sábado, 12 de marzo de 2011

CORMORÁN GRANDE (Phalacrocorax carbo)






Ejemplar adulto de cormorán grande en las aguas del Pantano del Negratín (Granada), en la comarca de Baza, en el que el agua adquiere un peculiar y característico color verde esmeralda por la alta presencia de sales de yeso en él disueltas

También conocido con el nombre de cuervo marino es un ave marina de gran tamaño, que puede alcanzar los 90 centímetros, que cada vez ha pasado a ser más frecuente en las aguas interiores ibéricas, siendo un visitante tradicional de los grandes pantanos y cursos de agua, bien dotados de peces, donde encuentra su alimento, siendo capaz de engullir su propio peso en peces cada día. Su presencia en las aguas interiores es más frecuente en la época invernal, donde se desplaza para pasar la época más fría del año desde sus territorios de cría en el Mar del Norte y en el Atlántico, donde habita en acantilados rocosos y marinos, aunque ya se han constatado ejemplares que se quedan aquí para nidificar siendo residentes habituales durante todo el año.

Cormorán grande (Phalacrocorax carbo) con las alas extendidas secándolas

La generalidad de las aves acuáticas están dotada de la llamada glándula uropigial, que está situada en la base de la cola y segrega una grasa que las aves se extienden por su plumaje cuando se acicalan, haciéndolas impermeables al agua sus plumas. Como el cormorán carece de estas glándulas, sus plumas no pueden impermeabilizarse, por lo que al mojarse aumenta el peso del pájaro que les permite hundirse más rápido y bucear con facilidad, como si estuviera lastrado, como hacen los submarinistas que se colocan un cinturón de plomo para facilitar su descenso y equilibrio dentro del agua, pero una vez en tierra para poder seguir volando con normalidad necesitan recuperar la calidad de su pluma y eliminar el exceso de agua de éstas, y para secarlas extienden las alas de una forma muy característica en esta especie y que refleja esta imagen, que representa a un ejemplar adulto de cormorán grande (Phalacrocorax carbo) con las alas extendidas secándolas (popularmente se llama "crucificado"), y de fondo las características aguas de color verde esmeralda del Pantano del Negratín, en la provincia de Granada.



Cormoranes nadando por la superficie del agua

El cormorán grande es pesado, más cuando está mojado, por lo que se hunde mucho en el agua cuando nada, por lo que tienen una línea de flotabilidad muy baja, de modo que su cuerpo queda casi completamente sumergido, lo que compensa estirando su largo cuello, adoptando una curiosa forma que nos recuerda los periscopios de los submarinos.


Cormorán arrancando el vuelo

El vuelo del cormorán grande es muy característico. Cuando arranca a volar prácticamente corre sobre la superficie del agua y cuando alcanza la velocidad de vuelo comienza a planear muy cerca de la superficie.

Cormorán en vuelo en su característica posición de planeo en el agua.

Cuando quiere posarse en el agua "aterrzia" sobre su superficie, caminando sobre ella con las alas abiertas, para frenar su velocidad, hasta detenerse lo que hace de una forma muy ruidosa y llamativa.

Cormorán en maniobra de aterrizaje
Para bucear e introducirse en el agua en busca de sus presas, se posa en el agua y levanta las patas y la cola fuera del agua, para tomar impulso, lo que le permite sumergirse con gran agilidad.


Impresionante y numeroso grupo de unos 30 ejemplares de cormorán grande en las aguas profundas del Pantanto Negratín en la Hoya de Baza (Granada), mientras unos navegan por el agua otros se sumergen a la captura de peces.

Especies presentes en la Península Ibérica

Dos son las especies de cormoranes que podemos localizar en la Península Ibérica: el cormorán grande (Phalacrocorax carbo), especie de la que nos hemos ocupado en las anteriores imágenes y el cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis), de menor tamaño y exclusivamente limitado a algunos concretos enclaves costeros y con excepcional presencia en el interior. La diferencia entre una y otra especie es fácil apreciarla, no solo por el tamaño de una y otra ave, sino particularmente por algunos otros detalles anatómicos como son la inclinación que presenta la frente en una y otra ave, así mientras que en el moñudo forma un ángulo recto con el pico en el grande es más horizontal. El pico es también diferente, en el grande es más corto y recto, con la punta muy ganchuda, mientras que el moñudo es más largo y fino, y menos ganchudo.

El moño, que le da nombre genérico a la especie (cormorán moñudo) es más visible en los ejemplares del Norte de Europa que en los del Mediterráneo y tan solo lo tiene el ave en primavera y los primeros meses de verano, cuando coincide con el cortejo sexual.


 

Vista frontal de un inmaduro de cormorán grande, en la que se aprecia las manchas blancas de su pecho y  vientre que no tiene los ejemplares adultos.
Cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis).

Esta foto, en la que es perfectamente apreciable las características patas del ave adaptadas al agua, está tomada en los acantilados de Cabo Cope (Murcia), desde una embarcación. En este lugar se localiza una importante población de esta peculiar ave acuática entre la franja litoral de Cabo Cope y la Isla del Fraile.



Cormorán moñudo, en el que es apreciable su pico fino y ganchudo así como que tiene la frente inclinada, al tiempo que cuenta con la característica cresta que le da nombre común a la especie, la que se forma en primavera-verano. Imagen tomada en la Isla del Freile, en la provincia de Murcia, en el Mediterráneo en el mes de agosto-2012 

© José Ángel  Rodríguez